Música

HIMNO: PECADOR, VEN AL DULCE JESÚS

Surgida de forma inesperada, en el siglo diecinueve, la canción “Pecador, ven al dulce Jesús” es un estandarte del Evangelio con más de ciento cuarenta y ocho años de historia. Escrita, en 1867, por el poeta cristiano Sanford Fillmore Bennett, autor de más de cien himnos evangélicos, y musicalizada por el compositor Joseph Philbrick Webster, ilustre personaje del canto congregacional norteamericano, esta melodía ha impactado en la humanidad profundamente gracias a su arrollador mensaje sobre lo grato que es estar al lado del hijo de Dios.

El himno de Bennett, célebre a nivel mundial, fue creado luego de que el compositor recibiera la visita de su colega  Webster. Al respecto, el autor Ira David Sankey, en su libro “Mi vida y la historia de los himnos evangélicos”, recogió el testimonio de Bennett quien indicó que: “Joseph llegó triste a mi negocio. Entonces, la idea del himno me llegó como un rayo de luz. Escribí la letra lo más rápido que pude y se la entregué de inmediato a él. En seguida, Webster compuso la música. Luego, tomó su violín e interpretó la melodía”.

Sanford Fillmore Bennett, nacido en el pueblo estadounidense de Eden el 21 de junio de 1836, demostró desde temprana edad su fe en el Señor y su destreza para la composición. A los catorce años se estrenó como autor y publicó sus primeros poemas en un diario de la ciudad de Waukegan. Luego, tomó clases en la Academia de Waukegan y en la Universidad de Michigan. Más adelante, en 1860, se trasladó a la urbe Elkhorn, ubicada el estado norteamericano de Wisconsin, donde tomó las riendas de la edición del diario “Elkhorn Independent”.

Joseph Philbrick Webster, por su parte, llegó al mundo el 22 de febrero de 1819 y, al igual que Bennett, evidenció desde pequeño su amor por Dios y su interés por la música cristiana. Dotado de un gran talento, estudió con renombrados compositores del siglo diecinueve como Lowell Mason y George James Webb. Después, con los conocimientos adquiridos, realizó una extensa gira por todo el este de los Estados Unidos en la que demostró sus habilidades vocales. Y en 1859 se estableció en la ciudad de Elkhorn donde conoció a Bennett.

Reproducida en un sinfín de himnarios y traducida a innumerables idiomas, la canción “Pecador, ven al dulce Jesús” es una de las obras musicales evangélicas más versionadas de la historia del cristianismo. Entre los más notables cantantes seguidores del Señor que la han grabado se puede mencionar a Elvis Presley, Louis Armstrong, Johnny Cash, Dolly Parton, Willie Nelson y Loretta Lynn. Asimismo, este himno ha sido incluido en las exitosas películas norteamericanas “Sargento York”, “Benny & Joon” y “Django desencadenado”.

“Pecador, ven al dulce Jesús”, titulada originalmente en inglés “Sweet by and by”, formó parte de una colección de canciones elaboradas por Webster y Bennett que fue publicada en Norteamérica en 1868 bajo el título de “El anillo de sello”. En su versión castellana, la idea principal que transmite es la posibilidad de redención que existe para la humanidad a los pies de Dios. Del mismo modo, ofrece a los creyentes un mensaje de esperanza respecto a la misericordia del Señor y en torno al alivio que provee.

Pecador, ven al dulce Jesús

1
Pecador, ven al dulce Jesús,
y feliz para siempre serás:
si en verdad le quisieres tener,
al divino Señor hallarás.

Coro
//Ven a Él, Ven A Él,
que te espera tu buen Salvador//

2
Si cual hijo que necio pecó
vas buscando a sus pies compasión,
tierno Padre en Jesús hallarás,
y tendrás en sus brazos perdón.

3
Si enfermo te sientes morir,
Él será tu Doctor celestial;
Y hallarás en su sangre también
medicina que cure tu mal.

4
Ovejuela que huyó del redil,
¡He aquí tu benigno Señor!
y en los hombros llevada serás,
de tan dulce y amante Pastor.

Fuente:
Impacto Evangelístico

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