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Paz espiritual, una de las bendiciones de la confesión

PAZ ESPIRITUAL, UNA DE LAS BENDICIONES DE LA CONFESIÓN

Génesis 42:10-22
Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven, y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda su sangre.: Muy pocos en esta vida poseen la valentía para hacer lo que en este episodio se nos ilustra: reconocer que las vicisitudes del presente tienen sus orígenes en las acciones, muchas veces rebeldes y obstinadas, del pasado. Se necesita mucha valentía y humildad para dar el paso al frente y reconocer delante del Señor y los demas el alto grado de responsabilidad personal que tenemos ante lo que al presente afecta a otros o a nosotros. Los hermanos de José en ese momento fueron confrontados directamente por sus conciencias, y en medio de la seriedad del momento, tienen la disposición suficiente para confesar que, en conclusión, sus pecados los habían alcanzado.

Nosotros no tenemos porque vivir en el dilema de cuándo nos alcanzarán los nuestros no confesados, nuestro Señor nos ha provisto de la gracia y misericordia suficiente para no tener que sufrir la gravedad de sus consecuencias, y también nos ha provisto la fortaleza de su Espíritu que nos provee de la valentía necesaria para poder confesarlos.

El que encubre sus pecados, dice proverbios 28:13, no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Nuestra paz espiritual, en la mayoría de los casos, estará sustentada en una vida de cuentas claras con el Señor y con todos.
Rom 12:18

Hasta una próxima ocasión

Ps. Pedro Castillo Payne